Cuando estamos empezando, a menudo no reparamos en la dificultad de estudiar una oposición. Solemos centrarnos sobre todo en la parte más atractiva, que es la posibilidad de obtener estabilidad laboral y económica, lo cual es totalmente lógico. Si desde el principio empezásemos a recopilar todas y cada una de las desventajas de estudiar una oposición, es muy probable que nunca nos atreviésemos a dar el paso. Sin embargo, sí que creo que es necesario conocer, al menos, la que yo considero la principal dificultad de estudiar una oposición: el temario.
Incluso los que ya llevamos un tiempo en esto, no tenemos una idea demasiado clara de cómo tenemos que enfrentarnos a él. Es una de las partes que más rechazo genera, y con toda la razón del mundo. Muchos de nosotros nunca utilizaremos la legislación en los puestos a los que estamos opositando, por lo que no tiene ningún sentido estar meses y meses estudiando leyes y decretos.
Lamentablemente, el sistema de oposiciones español es así, por lo que tenemos que encontrar alguna forma de lidiar con ello. Si no lo hacemos, es muy probable que más pronto que tarde empecemos a sentir que nuestra oposición se hace muy cuesta arriba.
En este post trataremos de analizar por qué nos cuesta tanto estudiar el temario, poniendo el foco en cómo atajar aquellos aspectos que tienen un mayor impacto en nuestro rendimiento.
¿Quieres descubrir cómo superar la principal dificultad de estudiar una oposición? ¡Vamos a ello!

Todo gira en torno al temario
Aunque es cierto que cuando un opositor empieza este camino tiene una meta más enfocada a conseguir tranquilidad y estabilidad para su vida, el objetivo último de cualquier oposición es aprobar un examen. Para ello tenemos que estudiar un temario, y en el caso de las oposiciones, por tres razones fundamentales, este es particularmente difícil de gestionar.
Densidad
Creo que coincidirás conmigo en que la principal dificultad que solemos percibir antes incluso de profundizar en el temario, es la increíble cantidad de leyes y artículos que vamos a tener que memorizar. Yo diría incluso que es uno de los aspectos que mejor tenemos interiorizados, por lo que al principio todos estamos, en cierto modo, mentalizados para ello.
Sin embargo, conforme más nos vamos adentrando en ese bosque de jurisprudencias, más nos damos cuenta de que esa meta que al principio veíamos relativamente cerca, semana a semana se va alejando. Cada vez que acabas una ley, llega otra, y luego otra más, y otra más… Pasan los meses y todavía te queda la mitad del temario.
Esta sensación de nunca ver el final es complicada de manejar, y nos puede llevar a un estado de cierta ansiedad. Parece que no avanzamos lo suficientemente rápido, y cuando ya de por sí tenemos una disponibilidad limitada por razones de trabajo o familia, es muy fácil que nos comencemos a preguntar si realmente merece la pena todo lo que estamos haciendo.
Falta de atractivo
Uno de los mayores quebraderos de cabeza de estudiar una oposición es que el temario no es agradable. La legislación es extremadamente gris y formal, por lo que si ya de por sí tienes problemas para encontrar la fuerza de voluntad que te obligue a establecer una rutina de estudio, el temario lo único que va a hacer es ponerte más trabas para conseguirlo.
Y quiero dejar muy claro que esto nada tiene que ver con que seamos un poco vagos, o queramos conseguir las cosas sin esfuerzo. Esto va algo más allá.
Para explicarlo, creo que hay un ejemplo muy ilustrativo. Seguramente alguna vez hayas estado en alguno de esos increíbles paisajes rurales llenos de flores y árboles, en un día soleado con el cielo completamente azul. Piensa que sensación tenías. Muy probablemente, te sentías feliz y alegre. Sin embargo, compara ese sentimiento con aquel que puedes tener en un entorno urbano, un día lluvioso y gris. Apuesto a que tu estado anímico es algo más bajo.
Y es que nuestro cerebro, y en consecuencia nosotros, amamos lo estético y colorido, mientras que lo aburrido y opaco nos genera rechazo. Eso es exactamente lo que provoca en nosotros el temario de una oposición. Incluso aun encontrando la motivación para ponernos delante de todos esos papeles, es muy probable que la monotonía de estar viendo siempre lo mismo, acabe por hacer mella en nuestra concentración.
Este fenómeno es muy similar al que tenemos cuando hacemos viajes largos por autopista, donde ver siempre el mismo paisaje de asfalto y guardarraíles hace que nos sintamos más y más cansados.
Demasiado peso de la memorización
Hay un aspecto que yo creo que todos los opositores tenemos bastante asimilado, y es que en una oposición no se premia a la persona más capaz, sino a aquella que tiene más talento para la memorización. Y esto es así fundamentalmente por el temario, ya que estudiar la legislación a priori no tiene un componente de razonamiento. La ley es como es, y ya está.
Esto es un problema para mucho de nosotros. Cuando estamos compaginando nuestra oposición con el trabajo, o incluso la familia, no tenemos la disponibilidad de tiempo de la que puede gozar otra persona con una dedicación completa. Existe una clara desventaja, y da igual que objetivamente estemos más preparados para el puesto al que opositamos.
Para intentar competir en igualdad de condiciones, necesitaríamos hacer más en menos tiempo, y siendo sinceros, la estrategia de memorización nunca nos lo va a permitir. Nuestro cerebro recuerda muy bien aquello que realmente entendemos. Sin embargo, lo que intentamos meter a la fuerza a través de la memorización, como no tiene ninguna base de razonamiento, acaba siendo desplazado por otras cosas que son más relevantes.
Por lo tanto, semana a semana vas a tener que repasar todo lo que has ido memorizando los días anteriores, ya que hay muchos detalles que inevitablemente se te van a ir olvidando. Al final, parece que estás estancado, que no logras avanzar, por lo que la frustración comienza a aparecer.
La clave para superar todas estas dificultades
A simple vista parece que no podemos hacer mucho más, son las reglas del juego y tenemos que lidiar con ellas lo mejor que podamos.
Esto puede ser verdad en lo que respecta a la densidad del temario. Al fin y al cabo es el que es, es decir, aunque quisiéramos, no podríamos prescindir de algunas partes. No obstante, por lo que se refiere a la falta de atractivo y al excesivo peso de la memorización, sí creo que podemos plantear soluciones.
Utiliza un temario más agradable y atractivo
Como ya hemos comentado anteriormente, la excesiva seriedad del temario hace muy complicado mantener la concentración y la motivación suficiente para avanzar en una oposición.
Es imprescindible atajar este problema de raíz, y para ello tienes dos opciones:
Adquirir libros comerciales. Con una simple búsqueda en la red podrás encontrar decenas de libros sobre la legislación. Gran parte de ellos hacen un simple cambio de formato, pasando el BOE a algo más organizado, pero la estética sigue siendo gris y aburrida, por lo que no permiten solucionar el problema. Otros sí que han optado por realizar una estrategia más orientada a revolucionar estéticamente el temario de las oposiciones, pero siendo sinceros, al final han acabado creando un temario excesivamente infantil. Acabas prestando más atención a las ilustraciones, que al propio texto.
Crear tus propios apuntes. Nadie entiende mejor lo que necesitas que tú, por lo que esta siempre será la opción que recomendemos. Sin embargo, hay un problema bastante grande, y es que desarrollar unos apuntes de calidad lleva tiempo, y eso es algo de lo que por desgracia muchos de nosotros no disponemos. Por ello, te recomiendo que utilices las Opoleyes. Con ellas ya hemos hecho por ti el trabajo duro de construir unos apuntes estéticos y bien organizados, por lo que solo tienes que centrarte en lo realmente importante, el estudio.
Dale un menor peso a la memorización
No es justo que la gente como tú y yo, que por el trabajo o la familia no podemos tener una dedicación completa para nuestra oposición, estemos en desventaja. Tenemos que hacer más en menos tiempo, y seguir con la estrategia de memorizar y memorizar no es la mejor forma de conseguirlo.
Necesitamos empezar a razonar más los conceptos, interiorizándolos en nuestro cerebro para que permanezcan más tiempo en la memoria. Puede que pienses que no es posible, que al fin y al cabo son leyes, y puede que tengas razón, pero hay que intentarlo.
No hace falta que gastes dinero en preparadores. Hoy en día, en plataformas como YouTube, tienes a tu alcance gran cantidad de vídeos con explicaciones muy completas, que te servirán para entender los entresijos de una ley.