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Llegas a casa después de un día duro de trabajo. Tu corazón te pide descansar, pero tu cabeza te dice que tienes que avanzar en tu oposición, por lo que consigues sacar algo de fuerza para ir a tu escritorio, coger la hoja con el artículo que te toca estudiar hoy, y ponerte manos a la obra.

Tras varios minutos leyendo y releyendo esas páginas grises y monótonas, tu mente parece buscar desesperadamente una vía de escape, por lo que pronto empiezas a distraerte con el más mínimo estímulo exterior. Al cabo de media hora no solo has perdido totalmente la concentración, sino que además te das cuenta de que estás exactamente en el mismo punto en el que empezaste.

Apuesto a que en algún momento esto a ti también te ha pasado.

Y es que compaginar nuestra oposición con el trabajo y la familia es complicado. El tiempo no es algo que precisamente nos sobre, por lo que normalmente sacamos algún hueco a última hora de la tarde, o ya entrada la noche. En estas franjas horarias tenemos que entender que nuestra mente lleva más de 12 horas de actividad. Lo que menos quiere es verse forzada a memorizar algo que ni entiende, ni le atrae.

Día tras día se produce la misma sensación. Nos resulta imposible concentrarnos, por lo que pronto empezamos a tirar la toalla, y ese compromiso de encontrar un par de horas diarias, enseguida da paso a una rutina en la que simplemente quieres descansar. Y cuando entramos en esta dinámica, siendo sinceros, ese sueño de conseguir estabilidad laboral y económica se empieza a desvanecer.

Puede que hayas llegado a un punto en el que creas que no hay una solución, pero créeme cuando te digo que no es así. En este post queremos que recuperes la ilusión por opositar, y para ello te daremos todas las claves para resolver esos problemas de concentración que tantos quebraderos de cabeza te están dando. ¡Vamos a ello!

Foto de un hombre estudiando, con la que queremos introducir nuestro post sobre cómo mejora la concentración durante el estudio de las oposiciones.

Principales causas de la pérdida de la concentración

Cuando queremos poner solución a cualquier problema, lo primero que tenemos que hacer es entender por qué se está produciendo. Consecuentemente, si queremos mejorar la concentración, necesitamos saber qué factores están influyendo en que la perdamos.

Temario opaco y aburrido

Indudablemente, uno de los principales motivos por el que los opositores perdemos frecuentemente la concentración, es porque estudiamos algo que ni es atractivo, ni disfrutamos aprendiendo. Al fin y al cabo estamos intentando memorizar leyes que no tienen ninguna base de razonamiento. En lugar de afrontar el estudio como algo que puede ser provechoso para nosotros, algo que nos puede servir en un futuro, nos lo tomamos más como una especie de castigo.

Por si esta falta de utilidad no fuera poco, toda la estética del temario es excesivamente formal. Solo vemos frases en blanco y negro, por lo que nuestro cerebro pronto se cansa de tanta monotonía, buscando desesperadamente algo que le haga escapar de ese aburrimiento. Esto nos hace mucho más vulnerables a que cualquier ruido o pensamiento que se deslice por nuestra mente, nos lleve a perder la concentración.

Cansancio físico y mental

Como muy bien sabrás, existen dos tipos de cansancio. Uno es puramente físico, mientras que el otro es más mental, pero lo cierto es que ambos afectan a nuestra concentración durante el estudio.

En lo que respecta al cansancio físico, podríamos pensar que se trata de un problema menor, ya que bastaría con descansar algo más durante unos días. Pero muchos de nosotros, por el tipo de trabajo que realizamos, o por la necesidad de cuidar de hijos o familiares, no podemos permitirnos ese lujo.

En este caso tenemos un problema, pues día tras día llegaremos a casa con la única idea de descansar. Cuando nos ponemos a estudiar, nuestra mente parte de un nivel de energía tan bajo que mantener la concentración se hace prácticamente imposible.

En cambio, el cansancio mental es más complicado de identificar. Suele darse sobre todo en personas que tienen un trabajo con un mayor grado de razonamiento (ingeniería, etc.), aunque también se da en opositores que llevan muchos meses de estudio. Para explicarlo de modo muy genérico, el cansancio mental se produce cuando el cerebro alcanza «su techo operativo», es decir, aunque queramos seguir memorizando cosas, no podemos. Es como si nos encontrásemos una barrera que nos impide continuar.

Preocupaciones diarias

Somos seres humanos, nuestra vida está llena de preocupaciones. Seguramente alguna vez te has ido a dormir y no has podido conciliar el sueño durante horas porque tu mente no paraba de darle vueltas a un tema. Y es que a lo largo del día hay muy pocos momentos en los que estemos a solas con nuestros pensamientos.

Estar en silencio nos permite escuchar aquello que el ajetreo de la vida diaria nos impide percibir. Desafortunadamente, además de cuando nos vamos a descansar, uno de los momentos en los que gozamos de un mayor aislamiento es cuando estamos estudiando, siendo muy frecuente perder la concentración con cualquier pensamiento que se nos pase por la cabeza.

Entorno de estudio inadecuado

Cada uno estudia donde se siente más cómodo, pero hay una cosa que es innegable, cuantas más fuentes de distracción tengas a tu mano, más difícil te será mantener la concentración. Si estás en un lugar en el que hay mucho ruido, ves frecuentemente las notificaciones de tu móvil, o bien usas un mobiliario incómodo, es muy probable que no puedas encadenar buenas sesiones de estudio.

Cómo mejorar la concentración

En este punto ya deberías tener una idea más o menos clara de todo lo que te está impidiendo mantener la concentración. Ahora solo queda intentar resolver cada uno de esos problemas, y para ello no existe ninguna receta milagrosa, solo esfuerzo y dedicación.

Dale un lavado de cara a tu temario

Como ya hemos comentado en el post de la principal dificultad de una oposición, existen varias alternativas que te permitirán abandonar ese temario gris y aburrido. De entre todas ellas, en Opocaos siempre seremos partidarios de que crees tus propios apuntes, ya que tú eres el que mejor conoce lo que te viene bien y lo que no.

Sin embargo, si ya de por sí tienes poco tiempo para estudiar, pasarte semanas ingeniando tu propio temario no parece la mejor de las opciones. Por ello, te recomiendo encarecidamente que consideres utilizar las Opoleyes, pues todo ese esfuerzo de estructuración y maquetado ya lo hemos hecho por ti. De esta forma, solo te tienes que preocupar de estudiar, que al fin y al cabo, es lo importante.

Disciplina, motivación, y sobre todo, paciencia

Después de un día duro, estamos tan cansados que lo que menos nos apetece es ponernos a estudiar. Llevamos todo el día de un lado para otro, por lo que cuando llegamos a casa es totalmente lógico que queramos relajarnos. Sin embargo, para los opositores que compaginamos nuestro estudio con el trabajo, cada hora cuenta, por lo que no nos podemos permitir el lujo de perder el tiempo.

Aquí es donde entra en juego la disciplina, o dicho de otra forma, hacer lo que no te apetece y no te gusta, como si lo amaras. Considero que prácticamente nadie disfruta estudiando una oposición, por lo que la diferencia entre quien la saca adelante y quien no, se reduce a cómo se gestiona esta situación.

Tienes dos opciones: renunciar a tu sueño para quedarte diariamente en el sofá viendo la televisión o utilizando el móvil, o sacar fuerzas para luchar por lo que realmente deseas. Yo creo que la elección está clara.

No obstante, la disciplina sin motivación no sirve absolutamente para nada. Si cada día sacas fuerzas para sentarte delante de tus Opoleyes, pero lo haces por simple compromiso, para cumplir el expediente, mejor quédate en el sofá, porque no vas a tener concentración ni para aprender unas cuantas palabras.

Tienes que recordar por qué estás día tras día delante de esas hojas. Todo ese esfuerzo te va a permitir disfrutar de estabilidad laboral y económica para toda la vida, y eso no es algo a lo que debas renunciar sin apenas intentarlo. Con una buena motivación, sabes que cada artículo y cada ley te acerca más y más a tu sueño, por lo que la concentración ya no será un problema.

Por último, tienes que ser plenamente consciente de que va a haber días en los que mentalmente no puedas más. Tu cerebro te pedirá a gritos que desconectes, por lo que es importante que esos días te relajes de verdad. Y cuando digo esto no me refiero a pasarte horas con el móvil o el portátil viendo memes o vídeos. Desconectar significa dar un paseo, hacer deporte, o cualquier actividad que te permita olvidarte por unas horas de todas tus preocupaciones. Hacer esto te ayudará a recargar las pilas para retomar tu estudio en las mejores condiciones posibles.

Reserva media hora para preocuparte

Si recuerdas, uno de los principales problemas que causan la pérdida de la concentración es que cuando nos ponemos a estudiar, nuestras preocupaciones diarias comienzan a aflorar en nuestra cabeza. Pues bien, diversos estudios han demostrado que cuando reservamos un tiempo para pensar en las cosas que nos estresan, nos preocupamos un 35% menos en las cuatro semanas siguientes.

Cuando tienes problemas de concentración de este estilo, lo mejor es que, media hora antes de estudiar, te pongas a pensar en silencio en todos esos asuntos que te preocupan o que simplemente no te puedes quitar de la cabeza. Después, retoma tu oposición. Te aseguro que tu mente estará bastante más despejada.

Diseña un entorno de estudio atractivo

De forma general, es una buena idea eliminar toda posible distracción mientras estás estudiando. Por lo tanto, lo primero que tienes que hacer es asegurarte de que no tienes acceso a tu móvil, ni a las redes sociales.

A partir de ahí, en líneas generales, es recomendable estudiar en un sitio tranquilo sin excesivos ruidos, pero esto es bastante subjetivo, ya que hay gente que encuentra una mayor concentración en entornos con algo de ruido blanco. Si no tienes claro qué ambiente te viene mejor, te sugiero que vayas probando hasta que lo averigües.

Por otra parte, es muy importante tener a mano todos los recursos que vas a necesitar durante el estudio (subrayadores, Opoleyes, agua, etc.), de esta forma no verás interrumpidas tus sesiones repentinamente para ir a buscar algo que se te había olvidado. De igual modo, procura deshacerte de todo aquello que no vayas a utilizar, ya que no es agradable tener el escritorio lleno de cosas que no necesitamos.

Además, usa un mobiliario que sea cómodo para ti. No tiene sentido que estés estudiando en una silla que te provoca dolores de espalda.

Finalmente, es interesante decorar tu lugar de estudio con elementos que te recuerden por qué estás estudiando. Las frases motivadoras de opositores suelen ser muy útiles, pues te demuestran que otra gente ya lo ha conseguido antes.