Cuando aprendemos algo por primera vez, solemos cometer el error de pensar que permanecerá en nuestra memoria bastante tiempo. Sin embargo, siempre va a haber detalles que se te escapen.
Y es que revisar lo estudiado es imprescindible para fortalecer esas conexiones que permiten a nuestro cerebro hacer la transición de la memoria a corto plazo a la de largo plazo. Cuanto mejor sea tu repaso, más fácil te resultará recordar la información.
En este post, además de explicar por qué esta técnica es tan importante, te daremos una serie de consejos para que puedas sacar el mayor rendimiento posible a esta increíble herramienta.
¿Crees que estás realizando correctamente tus repasos? ¡Descúbrelo con nosotros!

Cuál es el beneficio de repasar para una oposición
Hay una analogía que nos permite entender muy bien cuál es el principal propósito del repaso. Imagínate que estás dando un paseo por un sendero que discurre entre bosques. La primera vez que paseas por él está totalmente despejado, por lo que puedes intuir perfectamente por dónde tienes que caminar. Sin embargo, conforme pasan las semanas, ese camino tan bien definido, pronto se cubre de maleza, por lo que cuando vuelves te das cuenta de que es prácticamente imposible adivinar por dónde discurre.
Algo similar ocurre cuando no repasamos. Ha pasado tanto tiempo que el cerebro ya no consigue encontrar un camino claro hacia la información que le estamos solicitando. Pero esto no implica que se haya perdido, es decir, los conceptos siguen ahí, lo que pasa es que las conexiones se han ido tapando con todo lo que hemos aprendido después. Cada vez que repasamos, en cierto modo, estamos limpiando la senda que nos permitirá volver a tener accesible esa información.
Los seres humanos aprendemos y recordamos a través de la repetición. Cuanto más empeño ponemos en repasar algo, más estamos convenciendo a nuestro cerebro de que esa información es relevante.
Cómo plantear el repaso
A pesar de lo que podamos creer, el repaso no se limita a reservar un par de horas a la semana para refrescar lo que hemos ido estudiando los días anteriores. Si queremos hacerlo bien, hay tres aspectos que debemos tener muy presentes.
Reserva unos minutos de repaso inmediato
Tras estudiar por primera vez cualquier tema, es imprescindible cerciorarnos de que lo hemos interiorizado bien. De esta forma no solo nos aseguramos de que efectivamente podemos dar su estudio por finalizado, sino que también tenemos la certeza de que hemos «creado» en nuestro cerebro una conexión hacia esa información.
Para realizar este repaso, lo importante es reservar 10-15 minutos antes de dar por concluida nuestra sesión de estudio. Ese intervalo de tiempo lo dedicaremos a leer detenidamente todo el texto, siendo interesante incluso ocultar algunas partes para ver si efectivamente recordamos lo que debería encajar ahí.
Si descubrimos algo que no está todo lo consolidado que debería, lo mejor es apuntarlo y comenzar el siguiente día de estudio con ello.
Establece un día semanal de repaso
A lo largo de la semana hay muchos conceptos que vamos a ir introduciendo en nuestro cerebro. Probablemente, aspectos que hemos estudiado el lunes han sido eclipsados por otros memorizados el viernes. Es por esta razón por la que es recomendable reservar un día, preferiblemente durante el fin de semana, para repasar todo lo aprendido.
Si tienes una dedicación completa, es posible que necesites emplear el día entero a modo de repaso, pues la disponibilidad de horas seguramente te haya permitido avanzar de manera sustancial. Sin embargo, si compaginas tu oposición con el trabajo, es muy posible que con una mañana te sea más que suficiente. Aunque como digo, al final el tiempo de repaso depende un poco de cómo de bien hayas interiorizado las ideas.
Cuando por alguna razón no puedas tener ese sábado o domingo para repasar, lo mejor es que sacrifiques algún día de estudio para revisar los conceptos. No es recomendable que decidas prescindir de tu repaso semanal por falta de disponibilidad.
Crea un calendario de revisiones intensivas
Semana a semana iremos acumulando más y más temario, por lo que es posible que lo aprendido a principios del mes al final se vaya diluyendo. Por ello, es muy importante fijar una semana (o dos, dependiendo de cómo de avanzada lleves tu oposición) en la que tu único objetivo será repasar todo lo que has estudiado hasta ahora.
Personalmente, suelo desarrollar estos repasos intensivos cada mes y medio, ya que he comprobado que es el momento en el que menos afianzado tengo lo estudiado semanas atrás. Pero como digo, depende un poco de cada persona, por lo que puedes empezar con solamente un mes, y extenderlo en el tiempo si consigues retener bien los conceptos.
Cuál es la forma más efectiva de repasar
Te mentiría si te dijera que existe una forma universal de maximizar el rendimiento del repaso. Es algo bastante subjetivo que tiene que ver sobre todo con cómo hemos asimilado las ideas.
Hay opositores a los que les sirve una simple lectura, mientras que otros necesitan realizar repasos en voz alta para comprobar cómo de bien recuerdan cada bloque. Depende de tus sensaciones, por lo que te sugiero que empieces siendo extremadamente conservador, es decir, creyendo que se te ha olvidado todo por completo. Esto te obligará a tomarte el repaso mucho más en serio.
Si ves que retienes bien los conocimientos, este enfoque seguramente sea demasiado desproporcionado para ti. Implementa pequeños ajustes hasta descubrir aquello que te permita completarlo en el menor tiempo posible. Pero recuerda, el repaso es una de las partes más importantes. No sacrifiques calidad por acabar más rápido.