Llevas largos meses de estudio. Has conseguido superar tu falta de tiempo, la densidad del temario, e incontables desafíos más. Tienes la fecha del examen, por lo que empiezas a ver claramente dónde está el final. Y cuando ya por fin solo te queda un paso más, de repente comienzas a ahogarte en un mar de incertidumbre que sugiere que vas a fracasar.
A todo opositor le ha pasado, y si todavía no has realizado ningún examen, ten por seguro de que a ti también te va a pasar. Y es que llevamos tanto esfuerzo acumulado que cuando llegamos al final del camino, es muy normal que empecemos a preguntarnos si estamos realmente preparados.
Esta sensación nos lleva a un estado de ansiedad y estrés que no va a hacer más que sembrar dudas acerca de nuestras posibilidades de aprobar. Por ello, considero que es imprescindible que los opositores entendamos, al igual que ya hemos visto en la parte de cómo gestionar los pensamientos negativos, el impacto que puede tener esa pérdida de confianza en nuestro éxito final.
En este post analizaremos las causas de estos temores, proponiendo alguna solución para que puedas mitigar el efecto que puedan tener en ti. ¡Vamos a por ello!

Razones por las que se produce
Si me permites, antes de pararnos a analizar cómo podemos superar este miedo al fracaso, creo que es importante ver detenidamente qué razones lo pueden estar provocando.
Falta de preparación
Es uno de los principales motivos que nos lleva a pensar que vamos a suspender cuando se acerca la fecha del examen. Especialmente aquellos que tenemos una disponibilidad de tiempo escasa por razones de trabajo o familia, tenemos la sensación de que nunca hacemos lo suficiente. Esas dudas que ya vamos arrastrando desde el principio, al final tienen su máximo esplendor cuando estamos a las puertas del examen.
Incluso teniendo una disponibilidad completa, también podemos sentir que no hemos hecho lo suficiente. Con 8-10 horas diarias de estudio podemos pensar que tenemos todo el tiempo del mundo para aprender el temario. Sin embargo, esta expectativa es tan elevada que al final es normal que no se pueda cumplir.
Presión de nuestro entorno
Hay ocasiones en las que nuestro entorno no comparte muy bien la idea de opositar para lograr estabilidad laboral y económica. Sobre todo en según qué momentos de nuestra vida, es posible que pasarnos horas y horas estudiando se perciba más como una pérdida de tiempo que como una forma de construir nuestro futuro.
Al final, acumulamos una presión interna que nos lleva a pensar en que si suspendemos, les habremos dado la razón, por lo que el miedo a fracasar comienza a abrirse paso.
Competencia
Otro factor que puede despertar en nosotros una sensación de que no vamos a cumplir nuestro objetivo, es que tenemos que competir con cientos, incluso miles de personas para conseguir una plaza. Si ya de por sí atesoramos alguna que otra inseguridad, cuando pensamos en que quizás un 95% de todos los que nos presentemos no vamos a superar el corte, es normal que empecemos a sentir algo de vértigo.
Cómo hacer frente al miedo a fracasar
Como hemos visto, puede haber unas cuantas razones por las que nos ponemos nerviosos en vísperas de un examen. Sin embargo, esto no solo te pasa a ti. Si hablas con cualquier otro opositor, quien más quien menos también tiene esta sensación.
La diferencia reside en cómo se gestiona. Y para ello, hay tres aspectos que deberás tener muy presentes.
Aceptación
Lo primero que debes hacer es estar satisfecho con todo el trabajo que has realizado. Siendo sinceros, es imposible estar preparado al 100%. Siempre va a haber alguna parte del temario que controles más y otra que controles menos. Aspirar a memorizarlo todo no es posible, ni tampoco deseable, ya que entonces nunca te presentarías a un examen.
En consecuencia, cuando te lleguen esas dudas, lo mejor es que pienses en todo lo que has estudiado. En todos esos días de esfuerzo en los que, a pesar del cansancio, decidiste no tirar la toalla. Tienes que sentir un inmenso orgullo, porque a pesar de las dificultades, has llegado hasta el final.
Si empiezas a estar contento con tu preparación, esos pensamientos de que quizás no has hecho lo suficiente, más pronto que tarde acabarán desapareciendo.
Apoyo familiar
Cuando llegas a casa y encuentras palabras positivas que no hacen más que animarte a seguir luchando por lo que realmente deseas, todo es un poco más fácil. Por ello, si crees que tu entorno no está totalmente involucrado contigo, lo mejor es que te sientes un día con ellos y les abras tu corazón.
Son gente que te quiere. Si les pides algo de apoyo porque es importante para ti, seguramente te lo empiecen a dar.
Olvídate de los demás
Para finalizar, aunque ya lo he mencionado anteriormente, quiero que entiendas que la mayoría de opositores están exactamente igual que tú. Todo el mundo tienes sus preocupaciones, por lo que no tiene sentido que veas a centenares de enemigos que quieren quitarte tu plaza. Son personas como tú y yo que también quieren cumplir su sueño.
Cuando te enfrentes a ese examen, tienes exactamente las mismas probabilidades de aprobar que cualquiera de ellos. No te sientas abrumado por la competencia. Al contrario, disfrútala, porque cuando apruebes, mayor satisfacción vas a sentir.