Una oposición no es nada fácil. Durante el camino se nos presentan grandes dificultades que no hacen más que entorpecer nuestro avance. Por ello, es totalmente lógico que en ciertos momentos de debilidad, se te olviden las innumerables razones para opositar, y te preguntes si realmente todo ese trabajo merece la pena.
El objetivo final de superar una oposición va un poco más allá de simplemente obtener un puesto de trabajo. Está más relacionado con conseguir una estabilidad laboral y económica que nos permita tener una vida mucho más relajada y placentera. Por ello, cuando te plantees si el camino que has tomado es el correcto, es interesante que recuerdes por qué deberías seguir luchando.
Eso es precisamente lo que voy a hacer en este post, poner sobre la mesa las principales razones para opositar. ¡Comenzamos!

Las cuatro principales razones para opositar
Cualquiera puede opositar. Independientemente de cuál sea tu nivel de estudios (échale un vistazo a qué puedes opositar según tu nivel de estudios), siempre podrás encontrar un puesto para ti.
Estas son las principales razones por las que deberías decantarte por el empleo público.
Estabilidad laboral y económica
Si preguntase a cualquier opositor cuál es la principal razón para opositar, sin duda alguna su respuesta sería la garantía de una estabilidad laboral y económica. En España, por desgracia, disfrutar de un puesto de trabajo indefinido se ha convertido en un privilegio solo al alcance de unos pocos elegidos. Las oposiciones son la forma ideal de escapar de la precariedad y de la temporalidad.
Además, más si cabe a raíz de la pandemia, las familias están perdiendo poder adquisitivo. Los sueldos en la empresa privada, en líneas generales, no son todo lo competitivos que deberían de ser, por lo que disfrutar de un trabajo con un salario mensual aceptable, con complementos y con pagas extra, es algo que solo una oposición te puede garantizar. Si además ya piensas en formar una familia, tener tu propia casa, y en definitiva crecer a nivel personal, un puesto de funcionario es una opción a tener muy en cuenta.
Más tiempo para ti
Evidentemente, todo depende del puesto de trabajo para el que oposites, pero la tendencia general es que el trabajo de un funcionario es de los mejores en cuanto a vacaciones, conciliación laboral, y horarios. Todo ello tiene un impacto muy positivo en tu bienestar, ya que podrás disfrutar tranquilamente de tus aficiones, de tu familia, y de tu vida social.
Por otra parte, el nivel de exigencia en el sector público es menor, por lo que no tendrás ese estrés que podrías sufrir en una empresa privada, donde los resultados determinan en gran medida tu futuro.
La productividad no es la métrica por excelencia
Al contrario que en una empresa privada, donde teóricamente los que hacen más méritos aspiran a los mejores puestos de trabajo, en el sector público tus ascensos no vienen determinados por tu productividad, sino por otros factores bastante más estandarizados. En las oposiciones no hay techos de cristal, si quieres seguir creciendo lo vas a conseguir.
Tendencia favorable al empleo público
Hay una realidad que es innegable, y es que en España el tejido empresarial va disminuyendo año tras año. Con más precariedad, más paro, y menos empleo privado, la única solución que le queda al Estado para mantener los servicios y las pensiones, es crear más empleo público.
Durante tres años consecutivos se han batido récords de Oferta Pública de Empleo (OPE), y sinceramente, viendo que la media de edad del sector público es de entorno a los 52 años, nada hace pensar que el futuro no siga con esta tendencia.