Hay una cosa que está bastante clara, y es que, salvo contadas excepciones, estudiar una oposición cuesta dinero. Si además ya tenemos una vida más o menos asentada, hay una serie de gastos a los que tenemos que hacer frente cada mes. Por ello, para muchos de nosotros es imprescindible compaginar el estudio con un trabajo que nos permita tener algunos ingresos. Trabajar y opositar a menudo no es una elección, sino más bien una obligación.
Al principio puede que pensemos que lo podemos gestionar sin ningún problema, pero conforme pasen las semanas, más nos vamos a dar cuenta de lo difícil que es sacar algo de tiempo para avanzar en nuestra oposición. Y esto es un grave problema, pues el sistema de oposiciones español está diseñado para premiar a quien mejor memoriza, y no a quien está más capacitado para un determinado puesto. Los opositores que no tenemos una dedicación completa, siempre vamos a estar en desventaja con aquella gente que tiene 8-10 horas diarias para estudiar.
Puede que pienses que no hay mucho que puedas hacer, y es posible que tengas toda la razón. Esa diferencia de tiempo siempre te va a obligar a ir dos o tres pasos por detrás. Sin embargo, basándome en mi experiencia, sí que considero que hay algunas cosas que podemos hacer para mitigar esa desventaja. Eso es precisamente lo que intentaré transmitirte en este post.
¿Quieres saber como empezar a aprovechar al máximo el poco tiempo de estudio que tienes disponible? ¡Descúbrelo con nosotros!

Cuatro consejos para trabajar y opositar
Hay una cosa que quiero dejar muy clara, y es que conseguir compaginar el estudio de una oposición con el trabajo no es para nada sencillo. Exige esfuerzo y dedicación, ya que siempre vamos a tener esa limitación temporal.
Dicho esto, nuestro éxito o fracaso va a pasar por realizar un estudio inteligente, o dicho de otra forma, por hacer más en menos tiempo. Para ello, hay cuatro aspectos a los que deberás prestar especial atención.
Establece una rutina de estudio que cumplas a rajatabla
Objetivamente, en condiciones normales, te puedo asegurar que no existe ninguna razón por la que no puedas sacar una o dos horas diarias para estudiar tu oposición. Cada día tiene veinticuatro horas. De ellas tenemos que quitar ocho de descanso y ocho de trabajo, es decir, nos quedan otras ocho horas más. Hacemos tres comidas de media al día, por lo que vamos a pensar que cada una nos lleva una hora. Nos quedan todavía cinco, y probablemente una de ellas te la pasarás yendo y viniendo de tu trabajo. Te quedan cuatro horas de tiempo libre. Si tienes hijos, dos las tienes que invertir en ellos, por lo que todavía te quedan un par más.
Este cálculo grosso modo te permite sacar dos conclusiones. Si no tienes menores a tu cargo, muy probablemente tengas hasta cuatro horas libres cada día. Si, por el contrario, tienes niños, es muy posible que ese tiempo se reduzca a una hora o dos, lo cual es más que suficiente si lo aprovechas bien.
Empieza por reservar una franja horaria de una o dos horas en la que siempre vayas a estudiar. De esta forma tienes la certeza de que cada día vas a ponerte con tu oposición, lo cual contribuirá a reducir esa sensación de que no estás haciendo lo suficiente.
Lo ideal es que ese horario se mantenga imperturbable semana tras semana, ya que esto ayuda a que a la hora correspondiente, tu cuerpo entre en mentalidad de estudio, evitando cualquier deseo de saltarse la rutina.
Ten claro qué es lo siguiente que vas a estudiar
Si ya de por sí tienes poco tiempo, no tiene ningún sentido que estés media hora descubriendo lo que te toca estudiar a continuación. Tienes que saber perfectamente cuáles serán tus siguientes pasos, y para ello, si no lo has hecho todavía, es fundamental que establezcas cuanto antes una lista de prioridad en el estudio.
La idea de esta lista es tener perfectamente definido no solo el temario que vas a tener que estudiar, sino también el orden en el que vas a memorizar cada bloque. Por ejemplo, si nuestro temario está conformado por la Constitución Española, la LPAC, y el TREBEP, podemos establecer que primero estudiaremos la Constitución, y luego las otras dos leyes. De esta forma sabes perfectamente qué es lo siguiente que te toca hacer, por lo que no tienes que perder el tiempo ni en recopilar el temario, ni en pensar en con qué deberías ponerte a continuación.
Por último, es interesante planificar con antelación los días que vas a utilizar a modo de repaso. Lo más recomendable es que lo hagas los fines de semana, ya que es cuando tienes una disponibilidad casi completa. Hay tiempo de sobra para reforzar todo aquello que has ido aprendiendo de lunes a viernes.
Utiliza un temario más atractivo
Cuando compaginamos nuestra oposición con el trabajo, no podemos permitirnos el lujo de tener dificultades para mantener la concentración y la motivación, ya que lo único que conseguiremos con esto será perder más y más tiempo, algo que precisamente no nos sobra.
Como ya hemos visto en post anteriores, uno de los mayores problemas a los que se enfrenta cualquier opositor es el temario, pues su excesiva formalidad lo hace demasiado gris y aburrido. Esto tiene un impacto directo sobre nuestro rendimiento, de tal modo que necesitamos buscar alguna alternativa que lo convierta en algo más atractivo de cara al estudio.
Puedes optar por adquirir algunos libros comerciales, pero siendo sinceros, o bien no resuelven el problema porque simplemente hacen un cambio organizativo, o bien se pasan con el maquetado, convirtiendo el estudio en algo excesivamente infantil. Por lo tanto, lo mejor es que crees tus propios apuntes, ya que al final eres tú el que sabe lo que te puede venir mejor o peor.
No obstante, parece que esta idea va un poco en contra de esa premisa de intentar aprovechar al máximo las horas de estudio. Al final nos vamos a pasar más tiempo organizando y dando forma a esos apuntes, que estudiando. Es por eso por lo que te recomiendo las Opoleyes. Con ellas te olvidarás de la parte organizativa y estética, para centrarte en el estudio.
Replantea la forma en la que estás estudiando
Creo que coincidirás conmigo en que el sistema de oposiciones español está muy mal orientado. Por ejemplo, una persona que está opositando a celador, se está jugando acceder a un puesto de trabajo en un examen en el que está siendo examinado única y exclusivamente de aspectos teóricos. Esto no tiene ningún sentido, pues lo más importante es la práctica. Da igual que seas la persona que mejor memoriza en el mundo, si no tienes un trato adecuado con los pacientes, no mereces la oportunidad de acceder a esa plaza.
Lamentablemente, estas son las reglas del juego, y los opositores que no disponemos de una dedicación completa, estamos en clara desventaja. Tenemos que hacer más en menos tiempo, y siendo sinceros, seguir con una estrategia de memorizar y memorizar no es la mejor forma de hacerlo. Puede que te sirva durante unos días, pero pronto te darás cuenta de que acabas perdiendo mucho tiempo en repasar conceptos que tenías que haber interiorizado hace semanas.
Y quiero dejar muy claro que este no es un problema de memoria, sino que está más relacionado con cómo funciona nuestro cerebro. Los seres humanos recordamos muy bien aquello que entendemos y razonamos, mientras que lo que intentamos meter a presión a través de una memorización, tiende a desvanecerse con el paso de los días.
Necesitas replantear tu estudio. Busca entender los entresijos de cada ley, y no tanto empaparte de frases y frases sin relación aparente.
Y es que una oposición no tiene por qué ser una batalla que libres en soledad. Déjanos echarte una mano. Juntos la vamos a sacar adelante.