A decir verdad, he de admitir que nunca he sido demasiado innovadora en lo que respecta a buscar nuevas metodologías de estudio. Como ya he puesto de manifiesto en el post en el que hablo de cómo estudiar una oposición, creo que la clave es planificarse bien y reestructurar el temario.
Sin embargo, dentro del mundo de las oposiciones existe una corriente con cada vez más seguidores, que proclama los enormes beneficios que puede tener la Técnica Pomodoro en el estudio de una oposición. Muchos compañeros afirman que han visto un incremento notable en su concentración y productividad, así que considero que merece la pena analizarla en detalle.
En este artículo intentaré arrojar un poco de luz sobre este tema, explicándote en qué consiste la Técnica Pomodoro, y qué beneficios puede aportar al estudio de tu oposición. ¡Espero poder aclararte cualquier duda que puedas tener!

En qué consiste la Técnica Pomodoro
Podríamos decir que el origen de la Técnica Pomodoro se encuentra a finales de la década de los ochenta. El por entonces estudiante universitario Francesco Cirillo, tenía serias dificultades para concentrarse en sus estudios y completar sus tareas. Llegó un momento en el que su desesperación era tal que decidió prometerse a sí mismo estudiar intensamente solo diez minutos, para lo cual empleó como cronómetro un temporizador de cocina en forma de tomate. De ahí viene el nombre de Técnica Pomodoro, ya que así es como se dice tomate en italiano.
A pesar de que Francesco ha escrito un libro de más de cien páginas en el que detalla en profundidad las bases de la Técnica Pomodoro, lo cierto es que podemos resumirla perfectamente en siete puntos básicos:
Crea una lista de tareas y hazte con un cronómetro.
Fija el temporizador a 25 minutos, y céntrate en una sola tarea hasta que transcurra ese tiempo.
Cuando la sesión/tarea finalice, dibuja un pomodoro y analiza lo que has conseguido en ese tiempo.
Relájate durante 5 minutos.
Repite el proceso hasta llegar a los cuatro pomodoros.
Una vez llegues a esa marca, tómate un descanso más prolongado de entre 15 y 30 minutos.
Borra los cuatro pomodoros, y vuelve a empezar.
¿Qué conseguimos con la Técnica Pomodoro? El temporizador nos infunde una sensación de urgencia, por lo que en lugar de pensar que tenemos todo el tiempo del mundo para estudiar nuestra oposición, sabemos que solo disponemos de 25 minutos para progresar en una tarea. De esta forma quitamos de la ecuación cualquier posible distracción, ya que no nos podemos permitir el lujo de perder ningún minuto.
Además, también nos recuerda la importancia de descansar. Cuando estamos inmersos en el estudio es muy frecuente que nos veamos completamente absorbidos, por lo que la Técnica Pomodoro nos obliga a tomarnos un respiro.
Cinco reglas básicas para sacarle el máximo partido a cada intervalo
Las tandas de 25 minutos son el núcleo en torno al cual gira la Técnica Pomodoro. Sin embargo, hay cinco reglas que no debes olvidar para poder sacarle el máximo partido posible.
Divide las tareas complejas. Si cualquier tarea requiere más de cuatro pomodoros, tienes que dividirla en bloques más pequeños. Por ejemplo, si has decidido que una tarea será estudiar quince artículos de la Constitución Española y no has conseguido cumplir los plazos, deberás establecer intervalos más cortos, quizás diez artículos.
Empareja las tareas más simples. Es el caso contrario al anterior. Si una tarea la puedes completar en solamente un pomodoro, debes combinarla con otras para llegar al objetivo de los cuatro.
Una vez el temporizador está activado, tiene que sonar. Cada pomodoro es una unidad de tiempo indivisible que no se puede romper. Nada de responder al WhatsApp, echarle un vistazo a Instagram, o distracciones de ese estilo. Si te surge alguna duda durante el proceso, apúntala para más tarde, no pierdas el tiempo con ella.
Si se produce una interrupción obligatoria, tómate 5 minutos de descanso y empieza otra vez.
Cuando acabes antes de tiempo, aprovecha para hacer cosas productivas. Puedes consultar fechas de futuras convocatorias, o cuestiones de ese estilo que no está de más conocer.
¿Es útil la Técnica Pomodoro para las oposiciones?
Hay muchos mitos en torno a las oposiciones. Los que llevamos ya un tiempo en este mundo coincidimos en que es bastante duro contemplar todo el temario que te queda por delante. A veces te sientes tan sobrepasado que no tienes ni idea ni siquiera de cuál es el siguiente paso, lo cual te hace muy vulnerable a las distracciones.
Aquí es precisamente donde la Técnica Pomodoro es más fuerte, ya que te obliga a dividir ese temario inabarcable en pequeños cachitos de 25 minutos de estudio. Esto, además de permitirte mantener una concentración mucho más prolongada, tiene un impacto directo en tu motivación. Percibes que vas avanzando, y en definitiva, piensas más en el siguiente pomodoro que en todas las demás jurisprudencias que te quedan por estudiar.
Otro aspecto a favor de utilizar la Técnica Pomodoro en las oposiciones, es que evita que caigamos en lo que se conoce como «the planning fallacy«. Este concepto, propuesto por primera vez por Daniel Kahneman y Amos Tversky, es un fenómeno que expone nuestra tendencia a subestimar de forma considerable el tiempo que necesitamos para completar determinas tareas futuras, incluso sabiendo que otras similares nos han llevado más.
Cuando empiezas a trabajar en pequeñas sesiones cronometradas, el tiempo pasa de ser un concepto abstracto a convertirse en algo mucho más concreto. Esto es lo que Francesco Cirillo denomina «tiempo invertido», que no deja de ser un modo efectivo de medir tu tiempo y tus esfuerzos.
Por último, una de las cosas que más me gustan de aplicar la Técnica Pomodoro a una oposición es que se le quita algo de hierro a la productividad. Cada pomodoro nos da una nueva oportunidad de mejorar con respecto a los anteriores, por lo que al final estudiar la oposición se convierte en un juego más relacionado con la consistencia que con la perfección.
¿Cuántos pomodoros puedes realizar al día para tu oposición?
Sinceramente, no hay una regla escrita que te diga un número adecuado. Conforme vayas perfeccionando la Técnica Pomodoro tendrás una visión mucho más clara de cuántos puedes completar de forma satisfactoria.
Para que te hagas una idea, si tienes una dedicación plena para tus oposiciones, probablemente puedas hacer unos dieciséis pomodoros diarios. Aun así, me gustaría insistir en que no busques tanto la cantidad, sino la calidad. Cuando veas que no te quedan reservas de concentración, es mejor parar y tomarte el resto del día libre.