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Seguramente ya te habrás dado cuenta de que mucha gente suele tener una idea incorrecta de en qué consiste estudiar una oposición. A menudo se piensa en ellas como una forma rápida de obtener un puesto de trabajo, pero la realidad es bastante más compleja. Todas esas horas de sacrificio, y esa presión que a menudo nos hace reflexionar si realmente merece la pena seguir nuestra aventura, son aspectos que a menudo pasan totalmente desapercibidos.

Independientemente de que acabes de empezar, o lleves ya varios meses hincando los codos, para afrontar este camino es fundamental que conozcas cuanto antes cómo has de estudiar una oposición, ya que solemos cometer el error de pensar que basta con ponerse delante del temario y empezar a memorizarlo. Como ya hemos visto en el post en el que tratamos la principal dificultad de una oposición, conforme vas descargando leyes y decretos te empiezas a dar cuenta de que no todo es tan sencillo.

Para ayudarte a sacar el mayor rendimiento posible a cada hora de estudio, te voy a ofrecer seis consejos básicos para estudiar una oposición. ¡Espero que te sean de ayuda!

Con esta imagen de una chica estudiando queremos introducir nuestro post acerca de cómo estudiar una oposición.

Seis consejos para estudiar una oposición

Antes de empezar, me gustaría dejar claro que si has llegado a este post buscando formas mágicas de memorizar un temario, siento decirte que eso no es lo que vas a encontrar. Ningún método de aprendizaje es mejor o peor. Cada uno tienes sus preferencias personales, de tal modo que lo que te puede servir a ti, puede ser inverosímil para otro opositor. Esto hace completamente imposible realizar recomendaciones que se adapten a todo el mundo.

Dicho esto, lo que sí te voy a ofrecer son una serie de consejos básicos para impulsar tu productividad, ayudándote a sacar el máximo partido posible a tus horas de estudio.

Utiliza apuntes estéticamente vistosos

Hay algo en lo que todos los opositores coincidimos, y es en lo grises y tediosas que resultan todas las jurisprudencias que conforman el temario de las oposiciones. Por ejemplo, si acudimos al BOE y descargamos la Ley del Procedimiento Administrativo Común (LPAC), nos vamos a dar cuenta desde el primer momento de que no apetece absolutamente nada ponerse a estudiar. El texto es extremadamente plano y formal.

En un mundo como el actual en el que la parte estética determina en gran medida lo que nos gusta y lo que no, si el temario no es demasiado atractivo, es muy probable que la motivación para ponernos a estudiar brille por su ausencia. Por ello, es vital que todo lo que vayamos a memorizar esté recogido en unos apuntes estéticamente vistosos. De esta forma, ponerte cada día delante de esas hojas será mucho más sencillo.

Elaborar apuntes de calidad conlleva no solo escribir y subrayar, sino también realizar un proceso de maquetado. Todo esto implica mucho tiempo, pero no te preocupes, gracias a Opocaos todo te resultará mucho más sencillo. Si quieres olvidarte de la parte organizativa y estética, échale un vistazo a las Opoleyes. Con ellas solamente te tendrás que centrar en lo realmente importante, el estudio.

Intenta dar menor peso a la memorización

Cuando compaginamos nuestra oposición con el trabajo tenemos un problema bastante grande. Estamos en clara desventaja con la gente que tiene una dedicación completa, puesto que el sistema de oposiciones español está configurado para premiar a los opositores que han conseguido memorizar mejor, independientemente de que sean o no las personas más idóneas para el puesto.

Con una dedicación diaria de como mucho un par de horas, nunca vamos a poder competir en igualdad de condiciones con alguien que tiene cuatro o cinco veces mayor disponibilidad que nosotros. Es por este motivo por el que necesitamos reenfocar nuestra oposición, intentando dar un menor peso a la parte de la memorización.

Nuestro cerebro tiende a recordar muy bien aquello que entendemos y razonamos. Sin embargo, lo que intentamos meter a la fuerza a través de la memorización tiende a desvanecerse con el paso de los días. Esto para una persona con dedicación completa no es un problema, porque tiene todo el tiempo del mundo para hacer repasos frecuentes. Pero nosotros no nos podemos permitir el lujo de perder días enteros en refrescar conceptos.

En consecuencia, necesitamos entender los entresijos de cada ley, y no tanto empaparnos de frases y frases sin relación aparente. Así conseguiremos mantener la mayor parte de los detalles en nuestra memoria, aprovechando mucho más nuestro tiempo de estudio.

Distribuye el estudio uniformemente a lo largo de los días

En el año 2009 el psicólogo estadounidense Nate Kornell llevó a cabo un experimento en el que varios niños estudiaron vocabulario utilizando tarjetas de memoria. Para ello se dividieron en dos grupos: el primero realizó sesiones espaciadas en el tiempo durante cuatro días, mientras que el segundo tuvo múltiples sesiones de estudio en la misma jornada. El ensayo dictaminó que el primer grupo tuvo un mejor aprendizaje. Kornell compara nuestra memoria con un cubo de agua que tienen una pequeña fuga. Si tratas de rellenarlo cuando está hasta arriba, solo conseguirás que se derrame. Si, por el contrario, esperas a que el nivel de agua baje (estudio espaciado en el tiempo), podrás ir añadiendo más agua al cubo sin ningún problema (reforzar lo aprendido y adquirir nuevos conocimientos).

Este es un ejemplo más de las decenas de investigaciones que podemos encontrar con conclusiones muy similares. Por lo tanto, mi tercer consejo es que, cuando tienes una dedicación completa (como puede ser el caso de los fines de semana), no trates de pasarte horas y horas del mismo día estudiando. Trata de reservar 2-3 horas sin distracciones. Transcurrido ese periodo, descansa y desconecta. Si tienes algo más de tiempo, puedes reanudar el estudio en una o dos horas, pero siempre siguiendo el mismo patrón.

Establece unos objetivos claros a corto, medio, y largo plazo

Cuando en nuestra vida no tenemos un plan demasiado definido, solemos ir dando saltos de un lado a otro sin centrarnos en algo concreto. Algo similar ocurre al estudiar una oposición, donde la meta está tan alejada que a veces ni siquiera la llegamos a vislumbrar. Para minimizar la pérdida de tiempo conviene definir unos objetivos a corto, medio, y largo plazo que te lleven poco a poco a ese final tan ansiado. Para ello, es recomendable que sigas los siguientes consejos.

  1. Crea una lista con todo el temario de tu oposición. Lo primero y más inmediato es tener perfectamente claro lo que vas a tener que estudiar para tu oposición. Con este objetivo en la cabeza, configura una lista en la que queden reflejadas todas y cada una de las jurisprudencias que constituyen el temario.

  2. Establece un orden de prioridad de estudio. El siguiente paso es definir qué es lo primero que vas a estudiar, poniendo al lado de cada elemento un número que indique su prioridad.
    ¿Qué factor debes de tener en cuenta para ello? Te recomiendo empezar por la Constitución Española, ya que establece el funcionamiento de las instituciones y de los órganos más relevantes de nuestro país. Podríamos decir que la Carta Magna marca el punto de partida para cualquier oposición.
    A partir de ahí, ya todo queda en manos de tus preferencias. Quizás lo más recomendable, sobre todo al principio, es escoger leyes cortas que no estén interrelacionadas las unas con las otras. Si entramos directamente a estudiar temario muy denso, al no estar demasiado acostumbrados, es posible que se nos haga muy cuesta arriba.

  3. Fija metas de estudio para cada bloque. Una vez tienes claro por dónde vas a empezar, o qué es lo siguiente que tienes que estudiar, es recomendable fijar unos objetivos temporales claros. Por ejemplo, si estás estudiando la Constitución Española puedes establecer una división por artículos, estimando grosso modo el tiempo que deberías tardar en estudiar cada intervalo.
    La idea es que organices cada temario en bloques de estudio, con horizontes temporales medianamente claros. Eso sí, intenta poner metas alcanzables y holgadas, pues si eres demasiado estricto en los tiempos, es posible que paulatinamente los vayas incumpliendo y eso te puede generar algo de frustración.

  4. Concibe un horario semanal de estudio. Justo antes de empezar cada semana, debes de estipular un horario de estudio en el que definas las horas que tendrás disponibles cada día de la semana para estudiar tus oposiciones.
    Lo ideal es que ese horario se mantenga imperturbable semana tras semana, ya que esto ayuda a que cada día, a la hora correspondiente, tu cuerpo entre en mentalidad de estudio, evitando cualquier deseo de saltarse la rutina.

  5. Deja siempre margen para actividades sociales y deportivas. Estudiar una oposición requiere de un gran esfuerzo en cuanto a tiempo, pero lo que nunca puedes hacer es sacrificar tu vida social y tus aficiones.
    No tienes que estudiar más, solo tienes que estudiar mejor. Si sigues los cuatro puntos anteriores, podrás compaginar perfectamente el estudiar una oposición con disfrutar de una vida social placentera.

Estudiar una oposición requiere de un espacio de estudio adecuado

Una de las claves más infravaloradas para realizar una memorización efectiva es disponer de un entorno de estudio adecuado. Es muy complejo estudiar una oposición durante horas en un entorno incómodo lleno de ruidos y distracciones, por lo que tienes que valorar si el espacio que estás utilizando, o que vas a emplear, es realmente el que mejor se adapta a tus preferencias.

Hay gente que quiere estudiar en las bibliotecas, a otros les encantan las sesiones de estudio grupales… Hay muchas posibilidades, por lo que tienes que buscar un sitio que sea cómodo para ti y para tu forma de estudio. Esto también implica escoger un mobiliario que no te genere dolores de espalda, molestias en la muñeca, o cualquier otra dolencia física que afecte a tu concentración.

Por último, procura tener a mano todo el material que necesites (bolígrafos, subrayadores, hojas…) para evitar interrumpir repentinamente tus sesiones de estudio.

Y sobre todo, ¡nada de utilizar el móvil! Es una de las mayores fuentes de distracción que podemos tener, por lo que durante las sesiones de estudio de tus oposiciones es obligatorio apagarlo, o dejarlo en un lugar fuera de tu alcance.

Recuerda, las oposiciones son una carrera de fondo

Que nadie te engañe, una oposición es un camino muy duro. Tendrás días buenos y días muy malos en los que cuestionarás todo lo que has estado haciendo. A todos nos ha pasado, y la clave es intentar ver más allá del corto plazo y centrarse en el objetivo final.

Estudiar una oposición es como una maratón. Habrá momentos muy complicados por el camino, instantes en los que tu cabeza te dirá que quizás sea mejor abandonar, que esto no es para ti, pero tienes que seguir luchando. Es tu sueño, y nada te lo va a arrebatar.

¿Vas a rendirte cuando estás a apenas unos pocos kilómetros de la meta? Yo creo que no.