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Seguramente uno de los mitos de las oposiciones más extendido es el que hace pensar a cualquier futuro opositor que acceder a un puesto de trabajo es tan fácil como aprobar un examen. A simple vista parece que todo es de color de rosa, pero la realidad es bastante más compleja, y según vas profundizando te vas dando cuenta del enorme esfuerzo que suponen.

Esto es algo que me ha pasado a mí personalmente. Al comienzo de mi aventura pensaba que todo iba a ser radicalmente distinto, por lo que conforme me iba encontrando con más y más dificultades, en mi cabeza se empezaban a acumular sentimientos de frustración. Tenía la sensación de que opositar no era como me lo habían pintado.

Por ello, sobre todo si estás empezando, creo que es necesario que entiendas perfectamente todo este mundo, desmontando algunos mitos de las oposiciones que están tan extendidos que a menudo nos llevan a la confusión. ¡Espero serte de ayuda!

Con esta imagen de una lupa sobre un papel queremos introducir nuestro post acerca de los mitos de las oposiciones.

Los siete grandes mitos de las oposiciones

«Solo hay que aprobar un examen»

Es uno de los mitos de las oposiciones más extendidos, sin embargo, se ajusta poco a la realidad. El examen en una oposición claro que es importante, porque al fin y al cabo es para lo que nos estamos preparando, pero no lo es todo.

Todas esas horas de estudio, esos sacrificios que hemos realizado, y esa sensación que a menudo nos hace dudar de si realmente merece la pena seguir nuestra aventura, son aspectos que pasan totalmente desapercibidos.

Una oposición es muy dura, y sin duda alguna, es algo más que un simple examen.

«Con aprobar basta»

Mucho cuidado con este mito de las oposiciones. El aprobado como tal no te da la plaza, sino la nota que obtengas. A los puestos de las oposiciones solo acceden los mejores, por lo que superar el examen con una nota mediocre probablemente no te vaya a servir.

No está de más mentalizarse desde el comienzo de que, a pesar de aprobar, es posible que necesitemos varias convocatorias para conseguir nuestro objetivo.

«Tu vida social se resentirá»

Efectivamente, esto puede pasar, pero no es algo intrínseco a una oposición. Es cierto que opositar requiere de un importante sacrificio en cuanto a horas semanales, no obstante, como ya hemos abordado en nuestro post en el que hablamos de cómo recupera la motivación, la clave no es estudiar más, sino estudiar mejor.

Cuando afirmamos que no tenemos tiempo para hacer otras cosas porque nos pasamos horas y horas estudiando, lo que estamos poniendo de manifiesto es que tenemos un claro problema de organización. Si vamos al detalle, probablemente un 20-30% de ese tiempo no estamos estudiando, sino que lo invertimos en preparar lo que queremos estudiar, de vez en cuando miramos el WhatsApp, nos vamos a la nevera a buscar algo de comer… En definitiva, tenemos demasiadas distracciones.

Si pulimos esos detalles, nos organizamos mejor, y eliminamos cualquier fuente de distracción, podemos encontrar fácilmente un par de horas libres cada semana para hacer lo que queramos.

Te doy un consejo, que tu vida no gire en torno a las oposiciones.

«Si trabajas no puedes opositar»

Este es uno de los mitos de las oposiciones menos acertado, y a decir verdad está muy relacionado con el anterior. Al fin y al cabo todo es cuestión de organizarse bien, por lo que, como ya hemos visto en el post en el que hablamos de cómo compaginar una oposición con el trabajo, encontrar un par de horas diarias para el estudio no tiene por qué ser demasiado complicado.

La clave para combinar el trabajo con las oposiciones es planificar bien cada día.

«Si no voy a una academia no conseguiré aprobar»

Es cierto que acudir a un preparador puede ser de gran ayuda si tienes problemas de estudio, o te cuesta organizarte, pero la realidad es que deberían de ser totalmente prescindibles. Si tienes claro lo que vas a estudiar y te planificas bien, hoy en día puedes tener a tu alcance todo lo que necesitas para aprobar tu oposición.

«Aprobar una oposición es cuestión de suerte»

Uno de los mitos de las oposiciones más extendido. Es cierto que aprobar una oposición puede tener un cierto componente aleatorio, pero no creo que esté relacionado con la suerte. Hay muchos factores que pueden influir en un examen, al fin y al cabo estás jugándote tu futuro en escasas dos horas, por lo que si no estás preparado, los nervios y la tensión te pueden jugar una mala pasada.

Si has hecho una buena planificación, has estudiado de forma inteligente, y sabes controlar tus nervios, la suerte estará de tu parte.

«Ser funcionario me permitirá vivir una vida más relajada»

Esta afirmación está entre las principales razones para opositar, pero hay que tener cuidado porque es una verdad a medias. A todo el mundo le gusta disfrutar de un puesto de trabajo indefinido, porque al fin y al cabo sabes que hasta tu jubilación, siempre vas a tener un sueldo cada mes. Sin embargo, hay un aspecto a tener en cuenta, y es que durante más de treinta años vas a realizar día tras día la misma tarea.

Al principio seguramente sea bastante llevadero, pero conforme van pasando los años es probable que esa monotonía se vuelva desesperante. Si prefieres una vida laboral algo más dinámica, quizás una oposición estándar no sea lo más adecuado para ti.

Y por cierto, olvídate de esa leyenda urbana de que los funcionarios no dan palo al agua. Está claro que hay excepciones, como también existen en el ámbito privado, pero si tu razón para opositar es porque vas a estar años cobrando un sueldo por estar sentado, sinceramente creo que te equivocas.